Revista de Ciências Sociais — Fortaleza, v. 51, n. 2, jul./out. 2020
DOI: 10.36517/rcs.2020.2.d04

 

 

Procesos de territorialidad y de subjetivación política en Cerro de San Pedro, San Luis Potosí:
el Frente Amplio Opositor y Minera San Xavier

 

Claudia Bucio OrcID
Universidad Nacional Autónoma de México, México
claudia.b.feregrino@gmail.com

 

Introducción

El artículo está conformado por tres apartados: primero, se presenta un breve recuento en donde, bajo una mirada diacrónica, son planteadas las aristas primordiales que han ido configurando al conflicto; segundo, se plantea una tipología a partir de la cual son inteligibles los actores y las dinámicas territoriales que emergen en el contexto del conflicto, lo que permite, a su vez, delimitar el proceso de subjetivación política; tercero, se retoma este proceso de subjetivación y se enfatiza la politización de los recursos naturales e histórico-culturales, para profundizar en aquellos aspectos en los que hay una relación orgánica entre los enfoques de la territorialidad y la subjetivación política.

La articulación de dos enfoques que, hasta ahora, han sido desarrollados de manera independiente, el de la subjetivación política y el de la territorialidad – el primero de menor trayectoria en comparación con el segundo, y cada uno con autores y corrientes de pensamiento no necesariamente afines –, surge con el propósito de explicar este tipo de conflictividad, debido a la multidimensionalidad que caracteriza a este fenómeno.

Del enfoque de la subjetivación política – otras veces llamada subjetividad – recupero la definición propuesta por Modonesi, la cual es entendida como un proceso en el que son evocadas “las formas y dinámicas de conformación de subjetividades políticas en torno a conjuntos o series de experiencias colectivas surgidas de relaciones de dominación, conflicto y emancipación” (MODONESI, 2010, p. 15, cursivas en el original). Del enfoque de la territorialidad, rescato los planteamientos de Giménez y Haesbaert para relevar el proceso de apropiación, valoración y potencial dominación que un individuo o un grupo social instituye en torno a un espacio, proceso que se da tanto en el nivel simbólico-cultural como material-instrumental (GIMÉNEZ, 2000; HAESBAERT, 2011; SACK, 1994).

En el conflicto socioambiental minero en torno a Cerro de San Pedro existe una reconfiguración de las formas de apropiación, valoración y dominación territorial que puede ser expuesta a partir de sus elementos constitutivos. Estas territorialidades son instituidas tanto por el conjunto de actores que rechazan la minería, así como por quienes la respaldan y realizan. Al poner de relieve el proceso de subjetivación política para dar cuenta de la presencia y proliferación de la politización de los sujetos a nivel colectivo, se muestra que una vez que la territorialidad instituida se politiza con el ánimo de rechazar las consecuencias que supone la minería extractivista, dichos elementos constitutivos son recuperados y potencializados, conformándose en herramientas de la lucha sociopolítica.

Minera San Xavier y el Frente Amplio Opositor: breve recuento del conflicto

Cerro de San Pedro es un pueblo que se formó durante la época colonial, con el descubrimiento de las minas de oro y plata, en 1592. Uno de sus descubridores, Pedro de Anda, nombró al lugar “Cerro de Señor San Pedro del Potosí”, en alusión a la riqueza minera del Potosí, en el Alto Perú. El descubrimiento, a su vez, alentó el poblamiento de otros asentamientos y dio origen al estado de San Luis Potosí, México (SILVA, 2014).

La empresa minera norteamericana American Smelting Company (Asarco) explotó las minas de Cerro de San Pedro desde 1923. En 1948, Asarco terminó sus actividades en Cerro de San Pedro luego de un accidente en sus instalaciones, cierre que dejó un pueblo semi abandonado donde, aparentemente, la extracción minera ya no era rentable. Algunos trabajadores, junto con sus familias, fueron reubicados por la empresa en otros lugares, pero muchos otros decidieron permanecer, empleándose como pequeños gambusinos para vender lo extraído a los joyeros de la ciudad de San Luis. Otros habitantes migraron ante la falta de empleo o en busca de mejores condiciones de vida, pero esto no significó, siempre o forzosamente, que perdieran sus lazos territoriales pues Cerro representaba su lugar de origen.

En marzo de 1994 se formó la empresa Minera San Xavier S. A. de C.V (MSX), y para abril del año siguiente, inició actividades de exploración en las vetas de Cerro de San Pedro, excavó 44 socavones y localizó una veta de 400 metros de ancho y 200 metros de espesor, que corre 900 metros de norte a sur, invirtiendo un millón de dólares.1 En julio de 1996, Hugo Garmiño representante de MSX, anunció que en Cerro de San Pedro se encontraban áreas mineralizadas de baja ley, con un beneficio de 1.10 gramos de oro por tonelada de material removido (PEÑA; HERRERA, 2008, p. 174).

Minera San Xavier, subsidiaria de la empresa canadiense Metallica Resources, obtuvo ante la Secretaria de Economía (SE) la concesión para la exploración, explotación y beneficio de los minerales, de acuerdo con lo establecido en la Ley Minera. Sin embargo, debía obtener, además, los permisos para el uso del agua y el acceso a la superficie territorial con de las autoridades estatales, municipales y autoridades agrarias.2

En octubre de 1997 MSX presentó, ante la Secretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap, hoy Semarnat), el estudio de Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), así como “estudios de riesgo, estudios geofísicos de resistividad, consideraciones de voladuras para edificios antiguos, análisis de efectos no deseables por el uso de explosivos y el reporte de estudio de tomografía sísmica” (PEÑA; HERRERA, 2008, p. 175). Sin embargo, desde 1996, la empresa ya había negociado la compra de derechos de aguas nacionales.

Además, a principios de 1997 MSX solicitó el cambio de uso de suelo sobre 360 hectáreas de área forestal para reubicar a la población de La Zapatilla, debido a que constituía el lugar idóneo para la construcción del patio de lixiviación dada su cercanía con el área de explotación (PEÑA; HERRERA, 2008 p. 174).3 La comunidad aceptó y en 2001 fueron reubicadas 20 familias a cambio de empleo y de la construcción de viviendas y de una nueva parroquia, asentamiento ahora llamado Nueva Zapatilla. Paralelamente, MSX promovió la aceptación de su proyecto con otras comunidades de Cerro de San Pedro: Monte Calera y Portezuelo, por ejemplo, fueron beneficiadas con apoyos para festividades, servicio médico o empleo (SILVA, 2014).

Por tratarse de tierras cuyo régimen de propiedad es de tipo ejidal, la corporación suscribió contratos de arrendamiento para el uso/usufructo de las tierras con el Ejido Cuesta de Campa, municipio de Cerro de San Pedro, y con el Ejido Palma de la Cruz, municipio de Soledad de Graciano Sánchez, en diciembre y noviembre de 1996, respectivamente.4 Si bien el artículo 79 de la Ley Agraria establece que un ejidatario puede arrendar su parcela a un tercero, en este caso, y debido a la existencia de “núcleos de población ejidal”, era requerido el reconocimiento y la aceptación del contrato de arrendamiento mediante la celebración de la asamblea, ratificada con la legítima identidad de sus ejidatarios.5

Las iglesias de San Pedro y de San Nicolas Tolentino, así como una finca conocida como Casa Guadalupe, construidos entre los siglos XVII y XVIII, eran los principales monumentos que constituyen el patrimonio histórico y cultural de Cerro de San Pedro. Si bien las iglesias todavía subsisten, todos fueron impactados por las actividades de MSX, la finca fue totalmente destruida porque se encontraba en terrenos adquiridos por la empresa (SILVA, 2014).